tal día como hoy hace una año tomé quizá la peor decisión de mi vida pero en aquel momento creía que era la mejor jugada que podía hacer con las cartas que tenía. Recuerdo que llevaba mucho tiempo evitando tener que jugar con ellas, me las daban y volvía a soltarlas en la mesa sabiendo que no eran buenas para mi aunque los demás creyeran que eran las mejores. Ahora se que esas personas no conocen mi forma de jugar. No es culpa de ellos, yo nunca he sabido cual era y me pasaba el tiempo enviando mensajes contradictorios sobre las cartas que queria mantener. La poca gente que quiza vió mas allá de lo que yo quise enseñar sabía que no eran las cartas para ganar pero que debía comprobarlo por mi misma.
La partida cambia, uno puede cansarse de tirar cartas, de tener siempre las mismas, de perder, hasta de jugar....y eso es lo mejor la libertad, puedo meter la pata o acertar pero siempre será cosa mía para bien o para mal. No son los demás los que sufren, lloran, ríen, cantan o se hunde, soy yo.
365 días mas tarde trato de aprender de aquella partida porque sin duda es la única manera de acabar siendo un buen jugador con las cartas que te den y sin trampas.
-No se gana, ni siquiera se juega bien tirando las cartas que conviene a tu compañero, no se sienta uno en la mesa para eso, cada cual tiene las suyas y sabe que tiene que hacer.
-Tienes que atreverte y lanzarte para saber si es o no buena idea, nunca lo sabrás si no pruebas.
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