Ese paso que no puedes das porque te sientes abatida, derrotada, sin fuerzas es el que cuando lo das te lleva al lugar mas espectacular de la excursión, al rincón mas seguro en la batalla, a la nota mas suave en la tormenta. Entonces sabrás que ese esfuerzo extraordinario cuando estabas a punto de rendirte es el que te llevó a la victoria. Esa energía que ni nosotros sabemos que tenemos cuando ya no podemos más pero que nos hace mantenernos en pie y seguir caminando cuando apenas podemos respirar, ese esfuerzo, ese paso, ese trozo del camino es el mejor de cada lucha.
Nunca te rindas sin dar ese último pasito cuando ya no puedas más.
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